Estructuras para habitar, spaces to breathe, con María de la Paz Alice / by Obra Gris

En el año 2001 mientras empezaba mis estudios en Bellas Artes participé por primera vez en la Bienarte. Tenía 20 años y envié dos pinturas que fueron aceptadas en la muestra que además sería mi primera exposición. Uno de los dos cuadros lo compró Ronald Zürcher, gestor de Bienarte y esposo de quién años después se convertiría no sólo en mi mayor coleccionista, sino en mi amiga, María de la Paz Alice

Cuando regresé a Costa Rica de mis estudios en moda en Alemania me tocó entender lo que significaba producir desde acá, montar un taller, seguir trabajando en mi propuesta, plantearla, desarrollarla. Materializar las ideas y los conceptos es sólo uno de los pasos en el diseño de indumentaria. Luego de generar la propuesta, ésta sólo tiene sentido hasta que alguien se identifica con las prendas y decide incorporarlas a su vida y proveerles cuerpo, espíritu e identidad.

Hay un vínculo importante entre mi aproximación al cuerpo y en como éste se de y re-construye en posibilidades e interpretaciones de forma. Partir de la geometría hace que tanto el proceso como el resultado se pueda leer como una propuesta arquitectónica o escultórica sobre ese cuerpo (siempre) cambiante. No es fortuito pues que entre mis coleccionistas hayan arquitectas como es el caso de María de la Paz. Tengo que confesar que cuando me imaginaba a una “madrina”, después de conocerla de vista por el mundo del arte, para mí ella era una idealización. 

En el 2015 empezamos a comunicarnos y me visitó en mi taller. Desde entonces hemos forjado un diálogo que me ha ayudado muchísimo a darle forma y dirección a mi propuesta y para mí María es ahora una consejera, amiga y mentora. 

Pirita dress in iridescent cotton poplin with adjustable strings

OSCAR RUIZ SCHMIDT: ¿Desde cuando te comenzó a interesar el arte y la arquitectura? ¿Ha sido una inquietud tuya desde la infancia o cuando podrías decir qué te comenzó a interesar?

MARIA DE LA PAZ ALICE: Creo que a quién le gusta el arte o cualquier manifestación creativa lo trae en su ADN. Yo no fui la excepción. Desde niña me encantaba ir a museos y exposiciones, iba mucho a trabajar en cerámica al taller de mi tía Ivette y volvía loca a mi mamá (científica 100%) porque yo sabía exactamente qué quería ponerme siempre y nunca era lo que había disponible, y no siempre era apropiado. Me tenían que llevar a hacer la ropa donde doña Maria Eugenia Carazo (la abuela de Memo Tovar), porque nunca encontraba lo que quería. Además me encantaba ir porque don Claudio siempre estaba en la casa pintando o dibujando sus emblemáticas caricaturas. Ella me hizo todos mis vestidos ‘importantes’: 15 años, graduación, etc.Ya en el cole tuve el privilegio de tener al maestro Rafael Otton Solís de profesor de arte, por tres años. Hasta muchos años después entendí el lujo de tenerlo como profe. Mente y corazón abiertos, callado, suave, vanguardista. Podría jurar que sólo yo lo ‘captaba’ en ese cole y sólo yo lo aprovechaba. Me dijo que era buena y me lo creí. Le hacía los trabajos finales a mis amigos, y empecé a pensar que podría ser algo en lo que podría ganarme la vida. Todavía tengo la carta de recomendación que con su puño y letra me hizo para aplicar a las universidades.

Crisis económica familiar, la necesidad de estudiar algo más ‘práctico‘ y un viaje a Washington donde conocí el edificio de I. M. Pei para la expansión del National Gallery, fue suficiente para decidirme por la arquitectura, y por suerte, porque a medida iba aprendiendo más de arte, me daba cuenta que no era tan buena como pensaba. No sabía en lo que me estaba metiendo. La arquitectura eran todas las complejidades del arte, más las consideraciones técnicas, climáticas, topográficas, suplir las necesidades funcionales y espaciales, las limitaciones de presupuesto, la tramitología, las ocurrencias del cliente y convertir su sueño en realidad...

Multiple dress in cotton jersey and Marquesa silk organza blazer

ORS: Algo que me llama la atención muchísimo sobre la arquitectura es ese juego entre el espacio, la escala, la relación con la dimensión humana y el entorno. A mí me pasa con moda que cuando pienso en piezas nuevas o en formas nuevas que quiero trabajar, me las imagino como dibujos en mi cabeza primero, luego trato de ponerlos en papel y después de eso, descifrar como construirlos, ya sea con patronaje plano o drapeado. Los materiales y los colores vienen luego. La moda me parece tímida a nivel de escala en comparación con la arquitectura por que se reduce a objetos pequeños, manipulables, dóciles si se quiere. ¿Cómo es para vos el proceso de asumir un nuevo proyecto?

MPA: Al asumir un nuevo proyecto de arquitectura, para mí primero es fundamental estudiar el sitio, sus condiciones y posibilidades, el programa y el entorno, para tenerlo en cuenta y sacarle todo el provecho en el diseño. Hago un poco de introspección para estar clara conmigo misma sobre cuál es mi visión del mundo en ese momento, cuáles son mis posturas estéticas, éticas y filosóficas, y qué es lo que quisiera comunicar. Al fin y al cabo arquitectura, al igual que la moda y que el arte, es comunicación, y esta introspección me ayuda a tener un resultado coherente y comprometido con mis creencias y a no distraerme de mi objetivo. 

Todo esto es el preámbulo para acto y seguido entrar en estado de total obsesión por días y semanas sin parar. Es un trance doloroso y estimulante a la vez. Es racional e intuitivo al mismo tiempo. Se sufre. Y ese momento cuando uno cree que tiene resuelto el proyecto y que logró algo ‘especial’, es el éxtasis. Uno vive para ese momento. El proyecto va tomando forma en la cabeza, y uno va por la vida haciendo croquis hasta en los semáforos en rojo, tratando de darle forma y poner en blanco y negro los espacios que ya recorrí en la mente. 

Después se resuelven, afinan y modifican dimensiones y los detalles técnicos, materiales, dimensiones, con el modelo digital. La tecnología es una herramienta buenísima para entender y corregir rápidamente proporciones, escala y sobre todo relación de volúmenes. La realidad virtual está también revolucionando esa parte posterior del proceso de diseño, porque podés recorrer tu proyecto por completo también internamente, con el nivel de detalle que querás. 

Me he dado cuenta de que mi manera de enfrentar un proyecto ha cambiado en la medida que he madurado. Ya no busco referencias, me alejo lo más que pueda de las tendencias y no me interesa tanto el resultado estético. Tampoco quiero impresionar a nadie, ni busco el ‘wow effect’. Ahora me interesa y conceptualizo los espacios desde lo sensorial. Cómo quisiera sentirme en determinado espacio, qué comportamiento o experiencia quiero promover con el uso de determinado recurso o secuencia? Es un intento sutil por crear atmósferas que promuevan en los habitantes una actitud específica y manipular de algún modo la psique. Y es que un espacio bien diseñado (sin importar la escala o el presupuesto) te puede elevar y mejorar tu calidad de vida. Ese es el poder de la arquitectura y es el poder del diseño. Es lindo pensar que uno puede impactar las vidas así por medio de su trabajo. Pienso que pasa igual con la moda. Te ponés un vestido increíble y te sentís invencible. Y todo estaba planeado por el diseñador :)

Cotton canvas jacket with copper foil details, over an organic cotton gauze wrap dress

ORS: Para mí es como cuando venís vos al taller y yo más o menos intuyo a cuales cosas vas a reaccionar, ya sea por color o por forma o por que se que funciona con piezas que tenés. Incluso planeando para esta sesión nos dimos cuenta que tenías piezas de colores muy neutros, pero revisando las fotos tenemos un montón de color en ellas. Yo tuve un un momento en el que neutralicé el uso del color para entender mejor la forma. Ahora siento que no me da miedo volver a utilizar colores muy brillantes, o la cantidad de rosado que entró al taller desde que nació mi sobrina, como dice ella, PINK! 

Tal vez a vos te pasa como a mí, que en general usamos poco color por que está presente en nuestro trabajo, y entonces a la hora de vestir, el color es una decisión casi pragmática y los neutros siempre funcionan. En Alemania entre mis compañeros siempre sentí que mi uso tropical del color difería en saturación y brillo y que eso era un reflejo del clima y la naturaleza. Así que seguimos dando vueltas alrededor de las sensaciones. Si tenés que pensar de forma super purista con los materiales y los colores, ¿cuáles son tus favoritos y como decidís usar uno sobre otro?

MPA: En mi trabajo procuro usar materiales modestos y naturales; piedra, madera, barro, y si uso materiales industriales procuro dejarlos lo más crudo posibles. Concreto expuesto, acero que se le vea la soldadura, block sin repellar. Lo más honesto posible. Me gusta que las texturas de los materiales se expresen tal cual y trato de que el color sea intrínseco del material. Si se puede, que todo se consiga localmente. No me interesa traer materiales exóticos de otros continentes, pienso que no suma a la calidad espacial, y además así es más gentil con el planeta. Por eso respeto tanto la arquitectura vernácula, porque es absolutamente eficiente y responde 100% a su entorno. Para mí esa simpleza es más elegante. De alguna manera eso se traduce también a mi estética al vestir, pero con el arte es otra cosa. Me encanta que sea el arte lo que da colorido a los espacios. Y en la arquitectura exteriormente, la vegetación y el paisaje es lo que me encanta que resalte. Mi arquitectura es casi como un contenedor o un fondo (backdrop) para que sean el paisaje, el arte y las personas las que brillen.

Neoprene Space coat with reflective piping and fringes

ORS: Me identifico mucho con lo que decís de la elegancia de la simpleza. Cuando pensás en una pieza de arte para tu colección, ¿en qué te fijas? Tenés un checklist de emociones que tenés que recorrer con la pieza o pensás de una vez en un espacio para mostrarla, o qué es lo que te mueve a querer tenerla?

MPA: En mi caso está el arte que uno quisiera para la colección, para vivir con él y está el que me emociona todavía más, que es el que no puedo tener. Este último es el arte más experiencial, el arte de gran escala, algunas piezas de arte público o el land art. Son piezas que juegan con tu percepción, que te impactan todos los sentidos, que tenés que movilizarte para ir a verlas. Soy una turista de arte total. Ando por el mundo buscando éstas piezas que ya de previo estudié, para ir a vivirlas en persona. Marfa, Inhotin, Naoshima, Yucatán... algún día iré al Lightning Field de Walter de Maria, y al Roden Crater de James Turell.

Nuestra colección es principalmente arte latinoamericano contemporáneo, y ha ido tomando varias vertientes (al principio inconscientemente). Está la obra que tiene que ver con lo arquitectónico (la materialidad, lo espacial, etc), luego también la que tiene una temática de naturaleza, y por último lo conceptual. Dentro de la obra conceptual que tenemos hay piezas que hablan de temas políticos, sociales, de género, y hasta vivencias del propio artista. Para mí es la más interesante, pues te exige más como espectador. Pero otras líneas aunque son de una lectura más fácil, las disfruto mucho también. Creo que esa es la clave, independientemente de si la obra calza o no en la colección, si te encanta, te divierte o te conmueve, apela a tus emociones, no podés dejar de pensar en ella, pues se vale incluirla en tu vida (poco como con la gente). Nunca pienso dónde la voy a colocar, incluso hay obra guardada... y constantemente estoy cambiando todo de lugar.

ORS: Tu biblioteca es preciosa, tanto el espacio como los libros en tus repisas. ¿Cuáles son tus libros favoritos?

Para leer:

1. The Fountainhead de Ayn Ran, mi absoluto favorito. 

Para estudiar/consultar:

2. Home Delivery editado por MOMA, es un estudio de la casa prefabricada pasada, presente y futura.

3. Design like you give a Damn (editado por Architecture for Humanity), es un libro que resume respuestas arquitectónicas a crisis humanitarias, comunidades en extrema pobreza, áreas de desastre, lugares muy alejados y zonas de conflicto. Extraordinario.
4. Form Follows Function de Johannes Kepler/Carsten Nicolai/Frei Otto/D’arcy W. Thompson
5. A Guide to Tropical Plants of Cosa Rica por Willow Zuchowski (en realidad todos las guías de árboles y plantas publicadas por el InBio son excelentes, los uso casi a diario).

Para ver:

6. Inez Van Lamsweerde & Vinoodh Matadin, fotógrafias de moda y retratos de personajes, es un libro muy sexy.
7. Roberto Burle Marx (visionario paisajista de la era del modernismo brasileño) por Hoffmann Nahson.


En mi mesa de noche siempre:
8. Tao Te Ching, por Lao Tzu (sabiduría zen muy práctica que me ayuda ser una mejor mamá...y además me lo regaló una amiga muy querida).


Mis tesoros:

9. La colección completa de Enciclopedia Británica de los 50’s que me heredó mi suegro. Los libros de ciencias de los 60’s de mi papá, y todos los libros antiguos de mi abuela, quien también me heredó su biblioteca completa. 
10. The Unbearable Lightness of Being por Milan Kundera. Amo la versión que me prestó un amigo en los noventas y nunca le devolví, lo que más me gusta son todas sus anotaciones.
11. Man’s Search for Meaning de Viktor Frankl (un poco de auto ayuda, ¡porqué no!).
12. Y como el resto del mundo, me estoy leyendo Sapiens: de animales a Dioses, de Yuval Noah Harari y por el momento ¡me está gustando mucho!.

Neoprene Shell coat with De Islas print and chiffon wide leg trousers

In the year 2001 while I began my studies in Fine Arts, I participated for the first time in the Bienarte. I was 20 years old and I sent two paintings that were accepted in the exhibition that would also become my first show. One of the two paintings was bought by Ronald Zürcher, founder of Bienarte and husband of whom years later would become not only my greatest collector, but also my friend, María de la Paz Alice.

When I returned to Costa Rica from my studies in fashion in Germany, I had to understand what it meant to produce from here, to set up a workshop, and continue working further on my proposal. Materializing ideas and concepts is just one of the steps in any process. After generating the concept, it only makes sense until someone identifies with the garments and decides to incorporate them into their life and provide them body, spirit and an identity.

There is an important link between my approach to the body and how it is and re and de-constructed into multiple possibilities and interpretations of shape and form. Starting from geometry means that both the process and the result can be read as an architectural or sculptural approach to this (ever) changing body. It is not fortuitous that among my collectors there are architects such as María de la Paz. I have to confess that when I imagined a "godmother", after knowing her from the perspective of the art world, for me she was an idealization.

In 2015 we started communicating and she visited me in my workshop. Since then we have forged a dialogue that has helped me a lot to give shape and direction to my proposal and for me, Maria is now a counselor, friend and mentor.

Linen and pleated metallic chiffon long sleeve top

OSCAR RUIZ SCHMIDT: Since when did you become interested in art and architecture? Has it been a concern of yours since childhood years or when would you say it started to interest you?

MARIA DE LA PAZ ALICE: I think that whomever is drawn to art or any creative manifestation has it in their DNA. I was not the exception. Since I was little I loved going to museums and exhibitions, I went to work a lot in ceramics at my aunt Ivette's workshop and it drove my mother crazy (she’s 100% scientific) because I knew exactly what I wanted to wear and it was never what was available, and it was hardly ever appropriate. So we had to go to Doña María Eugenia Carazo (Memo Tovar's grandmother) to have my clothes made, because I never found what I wanted. I also loved going to her house because Don Claudio was always in the house painting or drawing his emblematic caricatures. She made all my 'important' dresses: 15 years, graduation, etc. At school I had the privilege of having master Rafael Otton Solís as an art teacher for three years. Years later I understood the luxury of having had him as a teacher. Mind and heart open, quiet, soft, avant-garde. I could swear that I was the only person in that school who actually ‘got’ him. He told me I was good and I believed him. I would make my friends’ final projects and then started thinking that maybe art was something I could do for a living. I still have his handwritten letter of recommendation that I applied to universities with.

A economic family crisis, the need to study something more 'practical' and a trip to Washington where I visited I M Pei’s  building for the expansion of the National Gallery, was enough for me to decide for architecture, and luckily, because as I was learning more about art, I realized that I was not as good at it as I thought. I didn’t know what I was getting into though. Architecture had all the complexities of art, plus technical considerations, climatic, topographical, to meet the functional and spatial needs, budget constraints, paperwork, customer occurrences and making their dream come true...

Lupita dress in silk charmeuse and Scale jacket in bonded jersey with merino wool felted laser cut details

ORS: Something that draws my attention a lot about architecture is that match between space, scale, the relationship with the human dimension and the environment. It happens to me with fashion that when I think of new pieces or new forms that I want to work on, I imagine them as drawings in my head first, then I try to put them on paper and after that, I decode how to build them, either through flat pattern construction or draping. Materials and colors come later on. To me fashion seems timid in scale compared to architecture because it comes down to small, manipulable, docile objects if you like. How is the process of taking on a new project for you?

MPA: When assuming a new architecture project, for me first it is essential to study the site, its conditions and possibilities, the program and the surroundings; to take everything into account and take full advantage of it in the design. I do a bit of introspection to be clear with myself about what my vision of the world is at that moment, what my aesthetic, ethical and philosophical positions are, and what I would like to communicate. At the end of the day, architecture, like fashion and art, is communication, and this introspection helps me to have a coherent and committed result with my beliefs and not to be distracted from my goal.

All this is the preamble before entering into a state of total obsession for days and weeks on end. It is a painful and stimulating trance at the same time. It’s both rational and intuitive. It makes you suffer as well. That moment when you think you’ve solved the project and achieved something 'special', is ecstasy. I live for that moment. The project takes shape in my head, and suddenly I’m found drawing in my sketchbook even at the stop light while driving, trying to put on paper the spaces that I’ve already walked through in my mind.

Afterwards with the digital model, dimensions and technical details are refined. Technology is a great tool to quickly understand and correct proportions, scale and, above all, relations in volumes. Virtual reality is also revolutionizing that latter part of the design process, because you can go through the inside of your project with the amount of detail you want.

I’ve realized that my way of taking on a project has changed as I’ve matured. I no longer look for references, I get away as much as I can from trends and I am not so interested in the aesthetic result. I want neither to impress anyone, nor do I look for a 'wow effect'. Now I’m interested in conceptualizing spaces from the senses. How would I like to feel in a certain space, what behavior or experience do I want to foster with the use of a certain resource or sequence? It is a subtle attempt to create atmospheres that promote a specific attitude in the inhabitants and manipulate the psyche in some way. A well designed space can elevate you and improve your quality of life, regardless of the scale or budget. That is the power of both architecture and design. It’s nice to think that you can impact peoples’ lives through your work. I think it's the same with fashion. You wear an amazing dress and you feel invincible. And everything was planned by the designer :)

Cotton basketweave neon poncho dress

ORS: For me it's like when you come to the studio and I know in advance what things you’’ll probably react to, either because of the color or shape or because it works with other pieces of mine you already have. Even while planning this photoshoot we both realized that most of your pieces where in very neutral colors, however now while editing the photos we have a lot of color in them. I myself stood back from color for a while to better understand shape. Now I feel that I’m not afraid of very bright colors, or even of the amount of pink that’s entered the studio since my niece was born.

Maybe we’re alike in the sense that since color is present in our work, dressing becomes a pragmatic decision and neutrals always work. In Germany among my colleagues I always felt that my tropical use of color differed in saturation and brightness which was a reflection of  both nature and weather. So we keep circling around the topic of sensations. If you have to think super puristically about materials and colors, which are your favorites and how do you decide to use one over another?

MPA: In my work I try to use modest and natural materials and experiment new ways of dealing with them; stone, wood, mud, and if I use industrial materials I try to leave them as raw as possible. Exposed concrete, steel that shows welding, cinder blocks without a finish. As honest as possible. I like that the textures of the materials are expressed as such and I try to make the color intrinsic to the material. If possible, then everything is sourced locally. I’m not interested in importing exotic materials from other continents, I think it doesn’t add to the spatial quality, and it is a more gentil approach for our planet. That’s why I respect vernacular architecture, because it’s absolutely efficient and responds 100% to its surroundings. For me that simplicity is more elegant. In some way that also translates to my aesthetics when dressing. Regarding art, color is something else completely. I love art to be what provides color to spaces. And externally, it’s vegetation and landscape I want to stand out. The intention in my projects is for the architecture to be almost like a container or backdrop so that landscape, art and people can shine in.

Waxed metallic linen jacket with organic denim lining

ORS: I identify a lot with what you say about the elegance of simplicity. When you think of an art piece for your collection, what do you look for? Do you have a checklist of emotions that you have to go through as you confront with a piece of art or do you think in advance of an ideal space to show it, or what makes you want to have it?

MPA: In my case there is the art that I’d like for the collection, the kind you live with, and the one that excites me even more, which is the one that I can’t have. The latter is experiential, large-scale, public or land art. They’re pieces that play with your perception, that impact all of your senses, that you have to travel to see. I’m a total art tourist. I go around the world in order to experience all these art projects that I’ve previously been studying. Marfa, Inhotin, Naoshima, Yucatán… hopefully someday I'll go to the Lightning Field by Walter de Maria, and the Roden Crater by Turell.

Our collection is mainly contemporary Latin American art, and it encompasses many different topics. There are pieces that deal with the architectural (materiality, space, etc), others that deal with nature, and others are more conceptual. Within the conceptual work we have pieces that are political, social, gender oriented, and even experiences of the artists themselves. For me these are the most interesting, because they demand more from you as a spectator. But the other lines of work, although they’re easier to read, I enjoy them a lot too. I think that’s the key, regardless of whether or not the work fits in the collection, if you love it, if it entertains or moves you, appeals to your emotions, and you can’t stop thinking about it, then it’s worth including it in your life (little as with people). I never think of a piece in terms of where it can be installed, we even have pieces in storage, and besides  I’m constantly moving everything around, so that is not really a concern.

ORS: Your library is a delight and a treasure: the space as much as the books on your shelves. Which are your favorite ones?

To read:

1. The Fountainhead by Ayn Rand, my absolute favorite.

To study/consult:

2. Home Delivery edited by MOMA, is a study on the prefabricated house, past, present and future.

3. Design like you give a Damn (edited by Architecture for Humanity), is a book that summarizes architectural responses to humanitarian crises, communities in extreme poverty, disaster areas, very remote places and conflict zones. Extraordinary.

4. Form Follows Function by Johannes Kepler / Carsten Nicolai / Frei Otto / D'arcy W. Thompson

5. A Guide to Tropical Plants of Cosa Rica by Willow Zuchowski (actually all the tree and plant guides published by InBio are excellent, I use them almost daily).

To look at:

6. Inez Van Lamsweerde & Vinoodh Matadin (fashion photographs and portraits, it's a very sexy book)

7. Roberto Burle Marx (visionary landscape designer of the Brazilian modernism era) by Hoffmann Nahson

On my night table always:

8. Tao Te Ching, by Lao Tzu (very practical zen wisdom that helps me to be a better mom… I also cherish that it was a gift from a very dear friend)

My treasures:

9. The complete collection of Encyclopedia Britannica from the 50's that I inherited from my father-in-law. All of my father’s books from the 60's, and all of my grandmothers’, who left me her entire library as well. 

10. The Unbearable Lightness of Being by Milan Kundera. (I love the version a friend lent me in the nineties and I never returned… what I like the most are all his notes, comments and annotations...)

11. Man's Search for Meaning by Viktor Frankl (a little self help, because why not?)

12. And finally, like the rest of the world, I'm reading Sapiens: from animals to Gods, from Yuval Noah Harari and so far I'm quite enjoying it....

Photography Juan Tribaldos

Hair and makeup Natalia Briceño for Babyface

Styling Irene Mena and Oscar Ruiz-Schmidt

Source: www.obra-gris.com/blog