Múltiplo, una revisión or to pause is to think / by Obra Gris

Hace un año, gracias a una invitación para exponer en La Erre en Guatemala, tuve la oportunidad de hacer una pausa en el día a día, distanciarme de mi espacio y de hacer una visita al trabajo que se había hecho bajo el nombre Obra Gris hasta la fecha. Esa muestra sirvió como reflexión para muchas instancias, tanto entorno al proyecto como personales. En los muros de la galería exhibimos imágenes de nuestro recorrido, que incluían desde proyectos de los años de estudio, hasta la colección Anagrama y algunos editoriales derivados de esa colección. 

El montaje fue sigiloso e intuitivo; mientras íbamos colocando las imágenes y objetos a lo largo del perímetro en blanco, sirvió para hacer una reflexión sobre el trabajo en equipo, el espíritu de colaboración y como convertir una visión o una idea en algo tangible. La muestra fue dedicada a Ingrid Cordero, quién fue co-creadora del proyecto además de mi compañera de vida. Juntos vivimos y estudiamos en Berlín donde se gestó inicialmente Obra Gris. Así que revisar las imágenes en los muros fue también repasar una historia en común. Hábitos, la última colección que hicimos juntos, se exhibió en la Galería Equilátero en San José en enero del 2014. Ingrid continúa con un proyecto personal de empoderamiento a través del D.I.Y. en la ciudad de Panamá, además de una tienda en el Casco Antiguo.

Recapitulando, después de una pausa que sirvió para meditar sobre el futuro y mis planes, retomé Obra Gris en el 2015 con la colección Anagrama. Esa transición significó muchas nuevas posibilidades, abrió nuevos caminos y fue el inicio de un segundo capítulo en el que se incorporaron nuevos colaboradores, interlocutores y amigos. En eso consistió la muestra en La Erre que se tituló Múltiplo, en emular un gesto que se propaga, se ramifica, se expande. Un rizoma. 

Por los nuevos comienzos. 

Saludos, Oscar

Last year, thanks to an invitation to exhibit at La Erre in Guatemala, I had the opportunity to pause for a moment, distance myself from my space and to review all the work up to date under the name Obra Gris. The exhibition was also a gathering point for many revolving ideas, around the project as well as personal. On the walls of the gallery we put up images from our archive so far, which included things from my student years and up to Anagrama (SS15 collection) plus a few editorials that came after that.

Putting up the show felt both paced and intuitive; as we were placing pictures and objects along the white gallery space, a reflection period came about and I thought a lot about team work, the spirit of collaborations and about how to turn a vision or an idea into something tangible. The exhibition was dedicated to Ingrid Cordero, who was co-creator of the project as well as my life partner. Together we lived and studied in Berlin were Obra Gris was originally conceived. Going through the imagery on the walls felt also like revisiting our common history. The last collection we did together was Hábitos and it was shown at Galería Equilátero in San José in January of 2014. Ingrid went on to pursue a personal project of empowerment through D.I.Y. craft in Panama City, and opened up a shop at Casco Antiguo.

After a pause which helped me meditate about my future and my plans, I found new inspiration and retook Obra Gris in 2015 with the collection Anagrama. This transition meant many new possibilities and opened up new paths and made way for a new chapter that welcomed a roaster of new collaborators and friends. The exhibition at La Erre was accordingly named Multiple, emulating a gesture that branches out, that expands, that propagates. A rhizome.

Here’s to new begginings,

Cheers, Oscar